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domingo, 29 de junio de 2014

Exposición: El Mismo mar de todos los veranos

Nota de prensa



El mismo mar de todos los veranos” es la nueva exposición colectiva de la galería Bambara para el periodo estival. Hay obras de ocho creadores plásticos: Esteban Bernal, Juliana Casali, María José Contador, David Murcia, Paco Ñiguez, Manuel Pérez, Pedro Serna y Gonzalo Sicre.

Las obras de esta exposición son del Fondo de Galería, ellas nos trasladan a escenarios marítimos, marinas,  que permanecen en su tiempo estético, siendo nosotros los que cambiamos en nuestra evolución frente a esa inmensidad salada de tantos azules constantes. Hay en “ El mismo mar de todos los veranos” un conjunto de obras de tono muy poético que dialogan entre ellas, desde distintos mares y con distintos susurros. El hermoso titulo de la exposición se ha tomado de una novela de Esther Tusquets de 1978.

La exposición estará desde el martes 24 de junio hasta el 27 de septiembre  de 2014.


Más info en
www.galeriabambara.es

domingo, 8 de diciembre de 2013

Sobre submarinos, ferias y mañanas de domingo.

Fernando Saulnier


De seguro podríamos llenar páginas y páginas de entradas con la historia del submarino Peral. De seguro mis colegas arqueólogos e historiadores que llevan el timón de este blog tienen cientos de datos sobre ello y me dan vuelta y media en lo que al nacimiento y carrera profesional de este objeto característico de Cartagena se refiere. Es por ello que no voy a cometer la desfachatez de copiar y pegar en esta entrada las cuatro perogrulladas que pueda leer en la Wikipedia o en otras páginas webs. 

No, desde luego esa no es esa mi intención en esta entrada. No soy historiador ni arqueólogo, con lo que mi granito de arena a este blog lo intento aportar con otra perspectiva.

De modo que me van a permitir utilizar el submarino para invitarles a un breve viaje, pero no bajo el agua como ustedes estarán pensando, sino que vamos a utilizar nuestro submarino para viajar en el tiempo y hablar de un recuerdo que es probable que muchos de vosotros tengáis ahí guardado en algún rincón de vuestro cajón de las nostalgias.

Muchos asocian el Submarino Peral al carácter científico de su descubrimiento, otros lo asociaran a las celebraciones de su equipo de fútbol, pero yo tengo una asociación más peculiar destinada al submarino cartagenero, y es que la imagen de ese “pepino gris” no trae a mi mente sino recuerdos de años pasados, recuerdos de mi infancia, del paseo Alfonso XII (o paseo del muelle) y por supuesto de la feria del puerto.

Quienes crecimos en los años 80 y especialmente los que vivimos en el casco antiguo tenemos el recuerdo de esa lengua de baldosas, asfalto y tierra sobre la que se extendía la feria de atracciones de Cartagena en los años 80. Recuerdo la ansiedad anticipatoria del paseo por la Calle Mayor y la plaza del Ayuntamiento, pensando en qué coche del circuito Lemans escogería para mi próxima aventura, mientras que a lo lejos los carritos de los puestos de la entrada con bolsas de pipas, golosinas y animales de plástico “Made in China” anunciaban la entrada a la feria.

Y allí estaba él, custodio de la entrada, frente a otro clásico de la época, el antiguo edificio del restaurante Mare Nostrum. Rodeado del sonido incesante de sus fuentes, el submarino Peral contemplaba a todos aquellas familias en su día de fin de semana.

Todos lo conocíamos bien. Su forma apepinada, su color gris gastado y el olor a agua de fuente que despedía a su alrededor. Era casi un ritual, un saludo al submarino antes de recorrer las atracciones que allí nos esperaban. ¿Las recordaís? Elegir un tanque o una moto en el Lemans, desear ser un poco mayor para subirse en el pulpo, prepararse para robar la escoba en el tren de la bruja o sentir el vértigo de nuestra primera montaña rusa en el Dragón.

No puedo evitar esa asociación, ese nexo de unión entre el submarino y mi infancia. Historias de Navidad y Semana Santa, de aquellas estaciones en las que esperabas la llegada de tus primos de Madrid para compartir con ellos ese pedacito de patrimonio de la tierra y subir con ellos en las atracciones.

Todos tendremos nuestras historias propias. Pero lo que es innegable es que ese objeto forma parte de la identidad de Cartagena y tiene cabida en la historia de todos nosotros.
Cartagena tiene cientos de lugares emblemáticos y míticos, cientos de trocitos de historia que confieren nuestro patrimonio y que forman parte de nuestra propia historia.El submarino es un ejemplo más de ello y por eso hoy me permito evocarlo.

Pero yo solo les llevo hasta aquí, un pequeño salto en el tiempo, ahora le toca el turno a su mente y a su recuerdo revivir esas historias de las que el submarino fue testigo…
¿Y por qué no? Les invito a compartirlas aquí con nosotros.