Fernando Ojeda.
En el año 1741, en honor al Almirante Vermon, que comandaba una de
las mayores flotas que la Armada Británica
ha reunido nunca en su historia, , el Rey Jorge II de Inglaterra procedió a
emitir una serie de monedas conmemorativas del inminente éxito de la misión
otorgada al Almirante. Apenas unas semanas después, el propio Rey ordenaba que
se eliminaran de los archivos oficiales de la época y prohibía a los cronistas
hablar en absoluto de esa flota, a la vez que trataba de recuperar todas las
monedas y medallas en “honor” a esa misión militar.
Esto se debió a que pese a la total desproporción de medios (
30.000 hombres y en torno a unos 150 barcos por parte inglesa, contra tan sólo
5.000 hombres y 6 barcos por parte española) el hombre encargado de la defensa
de Cartagena de Indias, objetivo final de la flota inglesa y llave para el
dominio del Caribe, era el Almirante Blas de Lezo y Olavarrieta, también
llamado “mediohombre” debido a las múltiples heridas y mutilaciones sufridas en
combate – tuerto, manco y cojo- que se trataba de uno de los oficiales con
mayor veteranía en la Armada Española.
Sabiendo utilizar de forma magistral las características del
terreno, y la impaciencia inglesa debido a la férrea defensa de las tropas
españolas, en una serie de defensas a ultranza, y de contraataques a la
bayoneta, la guarnición de 600 hombres del último fuerte que seguía
resistiendo, logró hacer huir a la desbandada hacia sus barcos a las tropas
británicas que habían desembarcado, dejando detrás suyo centenares de cañones,
pertrechos de todo tipo, y miles de muertos y heridos, sucumbiendo muchos más
en la penosa travesía de vuelta a Inglaterra.
Aunque las cifras están todavía discutidas, se habla que la flota
británica perdió en torno a 15.000 soldados y medio centenar de naves, enter
als que se destruyeron en batalla y las que tuvieron que quemar al retirarse al
no disponer ya de tripulaciones que pudieran manejarlas; las fuerzas de Blas de
Lezo tan sólo perdieron unos 900 hombres.
Esta hazaña, que permitió asegurar el dominio marítimo y terrestre
en las colonias americanas español durante casi otro siglo sin apenas oposición
británica, y que luego tuvo relevante influencia en la Guerra de la Independencia de los
EE.UU., sin embargo, apenas es conocida fuera de los ámbitos académicos.
Si bien es por todos conocido el nombre del Almirante Nelson, y en todo libro
de Historia se trata sobre la Armada
Invencible, esta gesta en la historia de las armas españolas,
y más específicamente en la Armada Española,
es desconocida para gran parte de los españoles, que no conocen ni la batalla
ni el nombre del Almirante que supo superar unas dificultades que parecían
imposibles de vencer, hasta lograr humillar al Rey de Inglaterra.
Como de costumbre en nuestra Historia, somos capaces de olvidar
nuestras grandes gestas e ignorar a nuestros mejores compatriotas, sin más que
algún homenaje temporal y que no esté a la altura del reconocimiento que tantos
hombres y mujeres se han ganado a lo largo de tantos años, dando la razón al
dicho tan Español de “Qué gran vasallo si tuviera gran señor”.