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domingo, 25 de mayo de 2014

Visita al Museo Naval de Ferrol


 

Yago Abilleira Crespo

 


         En la ciudad de Ferrol (Coruña, Galicia) se encuentra uno de los museos navales de la Armada Española. No es fácil llegar a él ni tiene un horario cómodo (de 09:30 a 13:30) pero es el único museo de Galicia dedicado a la Historia Naval. La entrada es gratuita, pero se recomienda una aportación voluntaria de 3 €. Haremos una breve visita, centrándonos únicamente en lo relacionado con Arqueología Submarina. El museo abarca muchos más aspectos (maquetas, banderas, artillería moderna, electrónica,…) pero quedaría un artículo demasiado extenso si nos paramos en todo. Destacar que, si apagamos el flash, podemos hacer las fotos que queramos. También podremos medir y tocar las piezas, si antes pedimos permiso en Recepción.

         Antes de entrar al Museo Naval, entramos en zona militar y hay que andar un poco por las antiguas instalaciones militares del Siglo XVIII hasta llegar a la entrada del museo. Todo el paseo (y alrededores) está adornado con anclas de todos los tipos y tamaños, con lo que empezamos a meternos en materia.

         Nada más entrar, nos va a llamar la atención un cañón de hierro, de clara procedencia subacuática. Fue sacado por un pesquero en el Gran Sol y donado. Se trata de un cañón inglés de 6 libras Armstrong-Frederick de 1760, llama la atención su gran deterioro, debido a la falta de tratamientos.

       

           Si giramos a la derecha, llegamos a una gran sala con mucho material subacuático, y lugar por donde se accede a la Biblioteca y despachos. Veremos un enrome cañón de bronce y un gran mortero del mismo material, único en Galicia. Son piezas de una antigua batería costera situada en Coruña y arrojada al mar cuando la invasión francesa de 1808, posteriormente, fueron recuperadas gracias al arqueólogo Miguel San Claudio. En medio de ambas piezas vemos dos argollas con sus soportes, todo de bronce, a donde amarraban antiguamente los barcos en el viejo muelle ferrolano. También hay un cañón de la fragata “Magdalena” (hablaremos de ella más adelante), concretamente un cañón corto de a 6 libras modelo 1773 fundido en Carrón (Escocia) por encargo de la Armada Española y diversa munición de cañón (palanquetas de los Siglos XVII y XVIII).

         Justo enfrente tenemos un cañón pedrero, también de bronce, de la desdichada Armada de Padilla, naufragada en Finisterre en Octubre de 1596. Sus escudos apenas son visibles, pero es una pieza de gran interés. A su lado veremos su munición (bolaños de piedra) y un trozo de madera del galeón que lo transportaba.


         Aprovecharemos la visita para ver la nueva sala, donde se exponen multitud de minas submarinas y torpedos. No es Arqueología Submarina, pero no está de más saber identificar estos artefactos. Si encontráis uno de éstos, ni se os ocurra tocarlo, alejaros de ahí y dad parte a la Armada Española o a la Guardia Civil del Mar (si no a ambos). Recordad que el explosivo que llevan dentro puede permanecer intacto más de 100 años, por lo que siempre hay riesgo de explosión. Visitar esta sala me fue muy útil para poder identificar al momento lo que resultó ser un torpedo modelo G7a que el Club de Buceo Ons encontró en la Ría de Pontevedra (por suerte, era de prácticas y no tenía explosivo).

         Ya en los accesos a la planta superior, veremos un pequeño ancla, recuperada en la Ría y atribuida a la Edad Media (ignoro con qué criterio).
         Una vez en la planta superior, yendo a la derecha, veremos el por qué se creó el Museo Naval de Ferrol: La fragata de la Armada Española “Santa María Magdalena”, hundida en la lucense Ría de Viveiro en 1810 (ver la entrada del 26 de Enero de 2014) y recuperada por la Armada en 1976. La ingente cantidad de material recuperado fue lo que provocó la creación del Museo. Aquí podremos ver objetos militares (cañones, cureñas, fusiles, munición,...), elementos del vida a bordo (instrumentos de navegación, vajillas y menaje,…), las campanas, los goznes del timón, uniformes, monedas,… Con todo ello, nos podemos hacer un poco a la idea de lo que había en una fragata del Siglo XVIII. Destacar que no solo hay piezas españolas, ya que, al ser entonces aliados de Inglaterra, veremos un mortero de hierro inglés y dos pequeños pedreros de hierro ingleses en la Sala de Banderas. La gran maqueta de la fragata que preside la Sala, nos permite situar todos los elementos en su lugar.

         Añadir que en la planta superior también hay una vitrina donde se exponen restos anfóricos varios, totalmente descontextualizados.
         Por último indicar que, en el Despacho del Director, hay un reloj alemán de pared como el que llevaban los temibles submarinos de la II Guerra Mundial y una moneda de oro de la “Magdalena”. Esa zona es de acceso restringido y hay que pedir permiso en Recepción.

         Y,  para aprovechar el viaje, recomendamos visitar el Museo de la Construcción Naval (EXPONAV), pegado al Museo Naval. Tiene casi el mismo horario (pero cierra a las 14:30) y cuesta 2 €. Allí, entre otras muchas cosas, veremos grandes partes de la “Magdalena” (originales), una reconstrucción del interior de un buque del Siglo XVIII, otra del corte vertical de la “Magdalena” escala 1:1, maquetas, elementos constructivos…

       
        Si os queda tiempo y os gusta la artillería, tenéis que visitar el “Dique del Martillo”. Es la antigua batería del propio Puerto de Ferrol. Una auténtica obra de arte del Siglo XVIII (la mejor batería-dique de su tiempo, y lo dicen los ingleses). Está lleno de antiguos cañones. Por desgracia no hay carteles, pero todos esos cañones están catalogados por Pedro (trabaja en el Museo Naval, al lado de la Biblioteca) que os solventará encantado cualquier duda. Eso sí, el Dique está dentro de las instalaciones militares. Hay que solicitar autorización en la puerta de acceso, y no siempre la conceden.


         Para no estar tanto tiempo encerrados, podemos completar la estancia visitando el Castillo de San Felipe (principal defensa de la Ría de Ferrol) y ver todas las baterías que protegían la Ría (andando o en coche). Al ser zona militar hasta hace muy poco, la Ría de Ferrol está sin edificaciones, aunque el Puerto Exterior ha estropeado el paisaje. Ahora que ya sabéis lo que podéis ver, os animamos a venir a Ferrol, y sumergiros en la fascinante historia de uno de los principales puertos militares españoles del Siglo XVIII y, sí, también podréis bucear, incluso en pecios si queréis.

viernes, 6 de septiembre de 2013

El Museo Nacional de Arqueología Subacuática- ARQUA localiza un barco romano y otro del siglo XVIII/XIX en el Puerto de Cartagena


Cartagena, 5 de septiembre de 2013.

 

Durante los últimos cuatro meses y dentro del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático Español promovido por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, el Museo Nacional de Arqueología Subacuática – ARQUA ha llevado a cabo una campaña de prospección arqueológica en aguas del puerto de Cartagena. 
Esta actuación arqueológica en uno de los puertos naturales más importantes desde la Antigüedad y por lo tanto de alta potencialidad arqueológica, pretendía localizar las zonas no afectadas por los dragados y conocer sus posibilidades arqueológicas.

Se trata de un proyecto plurianual que comenzó el año pasado con la dotación por parte del Ministerio de los laboratorios de restauración, imprescindibles antes de cualquier extracción arqueológica y la adquisición de las máquinas y herramientas necesarias para los trabajos subacuáticos.

Los objetivos últimos han sido:
 ‐ Ampliar la infraestructura del museo y adecuarla a una metodología que permita abordar proyectos arqueológicos subacuáticos.
‐ Realizar, en colaboración con la Universidad de Murcia, un estudio de la paleotopografía del puerto y su estratigrafía.
‐ Crear una metodología de trabajo adecuada a la problemática del estudio de un puerto antiguo.
‐ Localizar unos yacimientos que permitan al museo iniciar nuevos proyectos de investigación que puedan utilizarse como excavación escuela para la formación de nuevos arqueólogos.

La Autoridad Portuaria de Cartagena, consciente de la potencialidad arqueológica del puerto de Cartago Nova, optó en varias de sus obras por la construcción de pantalanes flotantes que no afectasen al subsuelo. Es precisamente debajo de unos pantalanes donde se han localizado los yacimientos arqueológicos.

El equipo de trabajo está formado por tres arqueólogos de ARQUA (David Munuera, Ana Miñano y Rocio Castillo), dos arqueólogos de la empresa ARQUEOMAR (Juan Pinedo y Felipe Cerezo) , el patrón de embarcación de ARQUA (Emilio Peñuelas), el fotógrafo David Balcázar, “Balky” y la supervisión del director del museo (Xavier Nieto). 

Con el fin de alcanzar los objetivos previstos se han realizado 26 sondeos de entre tres y cuatro metros cuadrados hasta alcanzar la roca natural situada en muchos casos a más de dos metros de profundidad bajo el lecho marino. 



Yacimiento 1.- Corresponde al propio fondo del puerto en el que, como consecuencia de su dilatada ocupación, se han ido depositando objetos perdidos o arrojados voluntariamente.

La excavación ha puesto al descubierto una potencia de sedimentos de más de dos metros de espesor localizándose tres paleofondos principales sellados por antiguas praderas de posidonia oceánica. Estos niveles correspondientes a otros tantos momentos cronológicos permiten detectar los aportes aluviales provocados por las avenidas de las ramblas que desembocaban en el puerto.

Este estudio de paleotopografía unido al que está llevando a cabo en tierra la Universidad de Murcia permitirá avanzar en el conocimiento de la evolución de la línea de costa y del paleoambiente.

Se ha recuperado una gran cantidad de objetos de muy amplia cronología y tipología. Es de destacar una magnífica colección de pipas para fumar bellamente decoradas.


Estos restos, junto a desechos alimenticios (huesos de animales, semillas de frutas, vasijas de cocina, etc.), deben corresponder a los detritus arrojados al mar por los marineros durante los periodos de fondeo de las naves.

Yacimiento 2.- Se trata de un barco romano de finales del siglo IV – inicios del siglo V d.C. que transportaba un cargamento heterogéneo en cuanto a sus componentes. Presenta junto a ánforas de origen africano que contuvieron vino y aceite, otras béticas y lusitanas para el trasporte de conservas de pescado. Aparecen también lucernas y otros objetos de la tripulación, algunos con símbolos cristianos impresos.

A falta de un estudio detallado, parece ser un barco que redistribuía productos desde un puerto andaluz hasta la ciudad de Cartagena o, en un trayecto más largo a las costas italianas, como documentan barcos similares ( Dramont E -Francia o el Punta Ala A -Italia).

Yacimiento 3.- De momento, y hasta que se estudien los materiales, parece tratarse de un hundimiento ocurrido entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX. Destacan como hallazgos significativos los correspondientes a la arquitectura del barco (especialmente partes del forro del casco) y elementos de las jarcias (poleas, motones, cabos, etc). También una parte de la pala del timón. 

El sondeo realizado parece coincidir con la zona de cocina de la embarcación dada la abundante presencia de ollas con marcas de fuego, fuentes, vajilla de mesa, cubiertos, botellas de vidrio, aceiteras y un tonel de madera destinado probablemente a contener alimentos. 

Este pecio, junto con el material de época moderna procedente del fondeo de las naves, son pruebas del auge del puerto de Cartagena tras la construcción del Arsenal en el siglo XVIII

Si deseas conocer mejor éste y otros proyectos realizados por el ARQVA, te invitamos a visitar su página web: museoarqua.mcu.es

jueves, 1 de agosto de 2013

A la caza del tesoro




 LOS ARQUEÓLOGOS AMATEUR DE  “A LA CAZA DEL TESORO” EN  NGC

Carlota Pérez-Reverte Mañas


Ya está en emisión. Se trata del nuevo programa de National Geographic llamado “A la caza del tesoro” y si creen que el título lo dice todo, craso error, porque hay todavía mucho que rascar si uno se para a leer detenidamente la presentación del programa.

Escoger una sola cita o un momento es prácticamente imposible, cada palabra es una auténtica joya, pero, por cuestiones de espacio, tendremos que sintetizar. Como punto de partida y para situarnos, podemos analizar la presentación de los dos sujetos protagonistas de estas hilarantes aventuras, Saylor y Wyant, alias “King” y “Ringly”. Para los lectores curiosos, dejo el link:






La verdad es que no tiene desperdicio. Podemos empezar con la expresión “Arqueólogos amateur” con la que se definen a sí mismos, aunque lo que en realidad me gustaría es terminar con ella. Hay Arqueólogos profesionales y amantes de la Arqueología, pero un arqueólogo amateur es sencillamente un expoliador. La Arqueología requiere estudio, especialización y experiencia. Implica una metodología rigurosa y mucho trabajo de biblioteca, campo y laboratorio, mucho trabajo previo a la excavación y posterior. Si es que hay excavación, cosa que no siempre ocurre. Pero prosigamos:

Provistos con un detector de metales, estos amantes de la aventura, la acción y la historia recorren Estados Unidos de costa a costa para descubrir los tesoros ocultos de su pasado.

Como buenos conocedores de la técnica del marketing, los responsables de elaborar la información han sintetizado con precisión quirúrgica la esencia del programa: Saylor y Wyant con su detector de metales y una pala agujereando aquí y allá para reconstruir la procelosa historia de los EEUU. Pero, por si quedan dudas y para dejar claro que no será un aburrido documental sino un chispeante espectáculo, recalcan:

“A la caza del tesoro” no es una serie sobre arqueología al uso. Los protagonistas de esta producción no son arqueólogos profesionales, sino dos entusiastas de la acción y la aventura, dispuestos a compartir con los espectadores del canal la emoción de seguir el rastro a piezas y objetos perdidos…



La negrita viene así en la Web que, con buen criterio, quiere recalcar los aspectos más importantes de este excepcional programa. También facilitan un enlace para conocer mejor a la entrañable pareja:


Aquí, National Geographic sigue dejando claro lo especiales que son sus chicos:

Los cazatesoros Tim Saylor "Ringy" y "King" George Wyant son historiadores de andar por casa que están fascinados con descubrir historias interesantes del pasado, y divertirse un poco en el proceso.

Porque ser riguroso y profesional no es divertido, como todos sabemos; aunque lo fascinante de este párrafo es eso de “historiadores de andar por casa”. Así, desenfadadamente, que no suene muy serio a ver si la gente no lo va a ver. Porque hay personas muy aburridas que dedican su vida a estudiar, investigar y documentarse y no queremos confusiones. Nuestros chicos son de andar por casa, amenos y asequibles. Volvemos al mismo concepto: señores, también ser historiador es fruto de años de estudio, también tiene un método y un trabajo detrás. Uno es amante de la Historia o historiador. Uno es arqueólogo profesional o amante de la Arqueología, pero no arqueólogo amateur o historiador de andar por casa.

En mi fuero interno fantaseo con la imagen del productor del programa acudiendo a la consulta del médico y una recepcionista que le dice: “Pues antes teníamos un médico con MIR y oposición, pero no era muy dicharachero ¿sabe? Ahora tenemos un médico amateur de andar por casa, pero con un carisma desbordante… Pase a la salita que ya verá qué risas.”  Y si el ejemplo parece excesivo, podemos probar con otras profesiones: arquitecto amateur, dentista amateur, profesor amateur, electricista amateur, abogado amateur, juez amateur, contable amateur… No inspiran confianza ¿verdad? Y sé, porque he podido comprobarlo, que aún habrá alguien que piense “Hombre es que estas son profesiones para las que realmente hace falta saber”. Bien, queridos, va siendo hora de que asuman que para ser arqueólogo también hay que saber.

Pero me gustaría que conocieran ustedes mejor a nuestra pareja, así que para ir cerrando les voy a dejar algunas perlas y un enlace al completísimo CV de los protagonistas que, créanme, me duele no poder reproducir y comentar aquí palabra por palabra. Todo está disponible en la propia página de National Geographic:

Saylor, natural de Iowa, se gana la vida programando para las compañías de seguros, Compró su primer detector de metales en la década de 1980… "Encontré tres monedas de plata, y me quedé enganchado con el proceso".

"La primera vez que me emocioné fue cuando vi que en realidad podríamos encontrar monedas, muchas" dice Wyant. … "Desde ese momento me enganché"

Son buscadores incansables, pasan largos días en el campo excavando innumerables agujeros para encontrar algunos humildes tesoros, mientras sueñan con extrañas monedas de oro con las que tropezar algún día .

Sobre sus CV… no voy a entrar en el asunto de los osos, las anacondas, el dolor físico de Wyant ante la perspectiva de tener que tocar un libro o el fallido grupo de rock de Saylor. Dejo a cada cual sus conclusiones porque, honestamente, no tengo palabras. Sólo recalcaré que estos dos sujetos con su detector y su pala están patrocinados por el National Geographic. Con todo lo que ello implica.



Y si nos ponemos un poco más serios,  lo preocupante no es tanto lo que hacen ni cómo lo hacen, sino el planteamiento y la imagen que traslada a la sociedad. Lo difícil que es ganar el pulso a cazatesoros de verdad (no a dos bestias pardas con una pala) cuando siguen rodeados de un aura de autoridad, misterio y aventura. Lo complicado que es defender que la Arqueología es una profesión sacrificada y seria, como cualquier otra, cuando estamos viendo lo divertido, lucrativo y “guay” que es coger el camino fácil, ignorando las consecuencias que eso tiene para un patrimonio que al fin y al cabo, es de todos. Los que piensen que es un caso aislado, pueden echarle un vistazo a este otro programa patrocinado por Discovery, que, como extra, añade algunos cartuchos de dinamita al combinado:  




O al nuevo anuncio de la ONCE de este verano.  http://www.once.es/new



Algunos también queremos nuestra parte: conocimiento, legado para nuestros hijos, y un patrimonio que no sea manoseado por amateurs con superávit de adrenalina. Eso si que es un tesoro.

martes, 25 de junio de 2013

Exposición temporal: Piragua Monóxila Portuguesa , s. X-XI


Piragua Monóxila

Difusión ARQVA.

 

Desde el 25 de junio,  en la exposición permanente de ARQVA


La Direçao Geral do Património Cultural de Portugal  tiene previsto inaugurar en  Lisboa, en septiembre 2013,  la exposición “O tempo resgatado ao mar: Exposiçao Nautica e Subacuatica no Museo Nacional de Arqueología” en la que figurarán  dos piraguas monóxilas de los siglo X y XI d.C.
A este fin solicitó la colaboración del laboratorio de restauración de  ARQUA para proceder a la restauración de las piezas
En el mes de mayo de 2013 llegaron a ARQVAtec las dos piraguas empapadas en agua. Una de ellas ya ha sido convenientemente restaurada y devuelta al museo lisboeta mientras que la otra  ha sido depositada temporalmente en ARQUA para que los visitantes de este museo puedan  apreciar esta pieza excepcional  y única,  ya que no existe ningún otro ejemplar en España.

domingo, 31 de marzo de 2013

Ya están disponibles las pre-actas del I Congreso de Arqueología Náutica y Subacuática Española.


I Congreso Nacional de Arqueologia Subacuatica, proximamente en ARQUA del 14 al 16 de Marzo, en Cartagena.

Equipo AdARQUA Marzo 2013


Ya se pueden descargar desde la página oficial del congreso  las pre-actas en las que aparecen pequeños resúmenes  de cada una de las ponencias. Es una buena oportunidad para conocer de forma superficial el trabajo de investigadores como Juan Pinedo, Carlos de Juan, Gustau Vivar, Christophe Morhange, José Bettencourt, y muchos más. Os animamos a descargar esta publicación provisional.