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domingo, 22 de diciembre de 2013

Visita a Madrid. 23 de noviembre de 2013

Equipo AdARQUA



 
Efectivamente, el pasado 23 de noviembre tuvimos la ocasión de disfrutar de un día muy marinero en Madrid, gracias a nuestros amigos de la Fundación Museo Naval y Navalmil Ediciones.

A lo largo de la jornada tuvimos ocasión de disfrutar de dos exposiciones excelentes: Blas de Lezo. El valor de mediohombre, en el Museo Naval, y  La exploración del Pacífico: 500 años de Historia, en la Casa de América

Con El valor de mediohombre, el Museo Naval recupera la memoria de Blas de Lezo, uno de los marinos más importantes de la historia naval española. Sus hazañas navales, su participación en episodios clave del siglo XVIII, su coraje en combate, sus convicciones inquebrantables, su honestidad en la defensa de los intereses de España y su formación ilustrada, trazan un relato épico de su vida y una biografía que por sí sola retrata un siglo de nuestra historia.

La exposición se adentra por primera vez en la figura del marino y enmarca su trayectoria vital en el contexto de la primera mitad del XVIII, el siglo de oro de la construcción naval española y el de su poderío naval, previo a la decadencia que precipitaría la derrota en la batalla de Trafalgar. La muestra reune 92 piezas procedentes del Patrimonio de la Armada, de distintos museos nacionales, internacionales, de archivos históricos y de colecciones particulares que glosan la vida del marino y permiten contextualizar la época que vivió.

La Exploración del Pacífico, por su parte, conmemora el quinto centenario de la llegada de Vasco Núñez de Balboa al Océano Pacífico y se trata de un proyecto conjunto de la Casa de América y el Museo Naval: un recorrido por la historia marítima de los últimos 500 años desde el primer avistamiento europeo del Pacífico (en 1513), hasta la lucha por las islas de las especies con Portugal; de la primera vuelta al mundo, a la ruptura con los mitos y leyendas sobre el fin del mundo una vez traspasados los océanos; del Lago Español a la llegada española a Australia, pasando por el Galeón de Manila.

La muestra también recorre el Pacífico durante la época de la Ilustración, profundiza en los últimos viajes y exploraciones, y llega hasta la actualidad. Todo gracias a numerosas piezas originales (más de 170), como brújulas, mapas, cuadros, maquetas o cañones.

Dos exposiciones que sin duda recomendamos: piezas muy bien elegidas, una museografía clásica pero con sólidos recursos didácticos y dos temas apasionantes para los amantes del mar y la Historia. 

Una jornada estupenda en la que además tuvimos ocasión de poner cara (por fin) a muchos de nuestros socios y a nuestros amigos de la Fundación y de Navalmil. Cerramos con unas cañas y unas tapas, como debe ser, y brindamos a la salud de todos aquellos que surcaron los mares con los que nosotros soñamos.

Gracias a todos los que hicisteis posible este día compartiéndolo con nosotros. Habrá que repetir ¿no?
 





viernes, 20 de septiembre de 2013

La medalla que nunca fue

 

Fernando Ojeda.


En el año 1741, en honor al Almirante Vermon, que comandaba una de las mayores flotas que la Armada Británica ha reunido nunca en su historia, , el Rey Jorge II de Inglaterra procedió a emitir una serie de monedas conmemorativas del inminente éxito de la misión otorgada al Almirante. Apenas unas semanas después, el propio Rey ordenaba que se eliminaran de los archivos oficiales de la época y prohibía a los cronistas hablar en absoluto de esa flota, a la vez que trataba de recuperar todas las monedas y medallas en “honor” a esa misión militar.

Esto se debió a que pese a la total desproporción de medios ( 30.000 hombres y en torno a unos 150 barcos por parte inglesa, contra tan sólo 5.000 hombres y 6 barcos por parte española) el hombre encargado de la defensa de Cartagena de Indias, objetivo final de la flota inglesa y llave para el dominio del Caribe, era el Almirante Blas de Lezo y Olavarrieta, también llamado “mediohombre” debido a las múltiples heridas y mutilaciones sufridas en combate – tuerto, manco y cojo- que se trataba de uno de los oficiales con mayor veteranía en la Armada Española.

Sabiendo utilizar de forma magistral las características del terreno, y la impaciencia inglesa debido a la férrea defensa de las tropas españolas, en una serie de defensas a ultranza, y de contraataques a la bayoneta, la guarnición de 600 hombres del último fuerte que seguía resistiendo, logró hacer huir a la desbandada hacia sus barcos a las tropas británicas que habían desembarcado, dejando detrás suyo centenares de cañones, pertrechos de todo tipo, y miles de muertos y heridos, sucumbiendo muchos más en la penosa travesía de vuelta a Inglaterra.

Aunque las cifras están todavía discutidas, se habla que la flota británica perdió en torno a 15.000 soldados y medio centenar de naves, enter als que se destruyeron en batalla y las que tuvieron que quemar al retirarse al no disponer ya de tripulaciones que pudieran manejarlas; las fuerzas de Blas de Lezo tan sólo perdieron unos 900 hombres.

Esta hazaña, que permitió asegurar el dominio marítimo y terrestre en las colonias americanas español durante casi otro siglo sin apenas oposición británica, y que luego tuvo relevante influencia en la Guerra de la Independencia de los EE.UU., sin embargo, apenas es conocida fuera de los ámbitos académicos.  

Si bien es por todos conocido el nombre del Almirante Nelson, y en todo libro de Historia se trata sobre la Armada Invencible, esta gesta en la historia de las armas españolas, y más específicamente en la Armada Española, es desconocida para gran parte de los españoles, que no conocen ni la batalla ni el nombre del Almirante que supo superar unas dificultades que parecían imposibles de vencer, hasta lograr humillar al Rey de Inglaterra.

Como de costumbre en nuestra Historia, somos capaces de olvidar nuestras grandes gestas e ignorar a nuestros mejores compatriotas, sin más que algún homenaje temporal y que no esté a la altura del reconocimiento que tantos hombres y mujeres se han ganado a lo largo de tantos años, dando la razón al dicho tan Español de “Qué gran vasallo si tuviera gran señor”.