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miércoles, 11 de junio de 2014

Exposición temporal: El último viaje de la fragata Nuestra Señora de la Mercedes


Nota de prensa





El próximo 12 de junio SAR los Príncipes de Asturias efectuaran una visita privada a la exposición temporal “el último viaje de la Mercedes, la razón frente al expolio” en el Museo Naval, dandola por inaugurada.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Ministerio de Defensa y Acción Cultural Española organizan una exposición sobre el buque hundido en 1804 y su recuperación por el Estado español tras una larga batalla legal.

Esta exposición estará abierta desde el 12 de junio al 30 de noviembre.

El discurso - elaborado por las comisarias Carmen Marcos y Susana García Ramírez - se articulará en dos sedes, el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Naval, que se complementarán para ofrecer al visitante más de 200 piezas procedentes de 35 instituciones españolas, extranjeras y colecciones particulares. Entre otros fondos, se expondrán por primera vez documentos clave para la resolución del caso judicial, piezas originales del siglo XVIII, testimonios de supervivientes y restos arqueológicos procedentes de la fragata, además de recursos audiovisuales, escenografías, reconstrucciones y modelos a escala que permitirán al visitante conocer la historia a través de un viaje al pasado y vivir la experiencia de navegar y combatir en una fragata española de los albores del siglo XIX.


El Museo Naval, con el subtítulo “La razón frente el expolio”, presentará las características de la construcción de la Mercedes, su misión, el contexto histórico-militar, las circunstancias que rodearon su naufragio y el combate naval. Se mostrará también la labor de la Armada en la protección al Patrimonio Subacuático y el valor de sus archivos históricos para proteger el patrimonio sumergido. Entre otros fondos, el Museo Naval expondrá el modelo de la fragata realizado según los procesos constructivos de la época tras un minucioso proyecto de investigación, y los documentos procedentes del Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán firmados en 1802 por Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, y por el Ministro de Marina para la formación de la flotilla española.

 Modelo de la Mercedes



Por su parte el Museo Arqueológico Nacional y bajo el subtítulo “Un tesoro cultural recuperado”, narrará las circunstancias y consecuencias para la época de la voladura de la fragata y se centrará en los aspectos arqueológicos del cargamento recuperado. Con la batalla legal emprendida por el Gobierno de España contra la empresa cazatesoros Odyssey como telón de fondo, el Museo Arqueológico Nacional incidirá en la importancia de promover la defensa y salvaguarda del patrimonio subacuático. Objetos de época, documentos históricos clave procedentes de archivos estatales como, entre otros, el Archivo General de Indias o el Archivo de Simancas, y más de 30.000 monedas, son algunas de las maravillas que se podrán contemplar en esta sede de la exposición.
 

domingo, 25 de mayo de 2014

Visita al Museo Naval de Ferrol


 

Yago Abilleira Crespo

 


         En la ciudad de Ferrol (Coruña, Galicia) se encuentra uno de los museos navales de la Armada Española. No es fácil llegar a él ni tiene un horario cómodo (de 09:30 a 13:30) pero es el único museo de Galicia dedicado a la Historia Naval. La entrada es gratuita, pero se recomienda una aportación voluntaria de 3 €. Haremos una breve visita, centrándonos únicamente en lo relacionado con Arqueología Submarina. El museo abarca muchos más aspectos (maquetas, banderas, artillería moderna, electrónica,…) pero quedaría un artículo demasiado extenso si nos paramos en todo. Destacar que, si apagamos el flash, podemos hacer las fotos que queramos. También podremos medir y tocar las piezas, si antes pedimos permiso en Recepción.

         Antes de entrar al Museo Naval, entramos en zona militar y hay que andar un poco por las antiguas instalaciones militares del Siglo XVIII hasta llegar a la entrada del museo. Todo el paseo (y alrededores) está adornado con anclas de todos los tipos y tamaños, con lo que empezamos a meternos en materia.

         Nada más entrar, nos va a llamar la atención un cañón de hierro, de clara procedencia subacuática. Fue sacado por un pesquero en el Gran Sol y donado. Se trata de un cañón inglés de 6 libras Armstrong-Frederick de 1760, llama la atención su gran deterioro, debido a la falta de tratamientos.

       

           Si giramos a la derecha, llegamos a una gran sala con mucho material subacuático, y lugar por donde se accede a la Biblioteca y despachos. Veremos un enrome cañón de bronce y un gran mortero del mismo material, único en Galicia. Son piezas de una antigua batería costera situada en Coruña y arrojada al mar cuando la invasión francesa de 1808, posteriormente, fueron recuperadas gracias al arqueólogo Miguel San Claudio. En medio de ambas piezas vemos dos argollas con sus soportes, todo de bronce, a donde amarraban antiguamente los barcos en el viejo muelle ferrolano. También hay un cañón de la fragata “Magdalena” (hablaremos de ella más adelante), concretamente un cañón corto de a 6 libras modelo 1773 fundido en Carrón (Escocia) por encargo de la Armada Española y diversa munición de cañón (palanquetas de los Siglos XVII y XVIII).

         Justo enfrente tenemos un cañón pedrero, también de bronce, de la desdichada Armada de Padilla, naufragada en Finisterre en Octubre de 1596. Sus escudos apenas son visibles, pero es una pieza de gran interés. A su lado veremos su munición (bolaños de piedra) y un trozo de madera del galeón que lo transportaba.


         Aprovecharemos la visita para ver la nueva sala, donde se exponen multitud de minas submarinas y torpedos. No es Arqueología Submarina, pero no está de más saber identificar estos artefactos. Si encontráis uno de éstos, ni se os ocurra tocarlo, alejaros de ahí y dad parte a la Armada Española o a la Guardia Civil del Mar (si no a ambos). Recordad que el explosivo que llevan dentro puede permanecer intacto más de 100 años, por lo que siempre hay riesgo de explosión. Visitar esta sala me fue muy útil para poder identificar al momento lo que resultó ser un torpedo modelo G7a que el Club de Buceo Ons encontró en la Ría de Pontevedra (por suerte, era de prácticas y no tenía explosivo).

         Ya en los accesos a la planta superior, veremos un pequeño ancla, recuperada en la Ría y atribuida a la Edad Media (ignoro con qué criterio).
         Una vez en la planta superior, yendo a la derecha, veremos el por qué se creó el Museo Naval de Ferrol: La fragata de la Armada Española “Santa María Magdalena”, hundida en la lucense Ría de Viveiro en 1810 (ver la entrada del 26 de Enero de 2014) y recuperada por la Armada en 1976. La ingente cantidad de material recuperado fue lo que provocó la creación del Museo. Aquí podremos ver objetos militares (cañones, cureñas, fusiles, munición,...), elementos del vida a bordo (instrumentos de navegación, vajillas y menaje,…), las campanas, los goznes del timón, uniformes, monedas,… Con todo ello, nos podemos hacer un poco a la idea de lo que había en una fragata del Siglo XVIII. Destacar que no solo hay piezas españolas, ya que, al ser entonces aliados de Inglaterra, veremos un mortero de hierro inglés y dos pequeños pedreros de hierro ingleses en la Sala de Banderas. La gran maqueta de la fragata que preside la Sala, nos permite situar todos los elementos en su lugar.

         Añadir que en la planta superior también hay una vitrina donde se exponen restos anfóricos varios, totalmente descontextualizados.
         Por último indicar que, en el Despacho del Director, hay un reloj alemán de pared como el que llevaban los temibles submarinos de la II Guerra Mundial y una moneda de oro de la “Magdalena”. Esa zona es de acceso restringido y hay que pedir permiso en Recepción.

         Y,  para aprovechar el viaje, recomendamos visitar el Museo de la Construcción Naval (EXPONAV), pegado al Museo Naval. Tiene casi el mismo horario (pero cierra a las 14:30) y cuesta 2 €. Allí, entre otras muchas cosas, veremos grandes partes de la “Magdalena” (originales), una reconstrucción del interior de un buque del Siglo XVIII, otra del corte vertical de la “Magdalena” escala 1:1, maquetas, elementos constructivos…

       
        Si os queda tiempo y os gusta la artillería, tenéis que visitar el “Dique del Martillo”. Es la antigua batería del propio Puerto de Ferrol. Una auténtica obra de arte del Siglo XVIII (la mejor batería-dique de su tiempo, y lo dicen los ingleses). Está lleno de antiguos cañones. Por desgracia no hay carteles, pero todos esos cañones están catalogados por Pedro (trabaja en el Museo Naval, al lado de la Biblioteca) que os solventará encantado cualquier duda. Eso sí, el Dique está dentro de las instalaciones militares. Hay que solicitar autorización en la puerta de acceso, y no siempre la conceden.


         Para no estar tanto tiempo encerrados, podemos completar la estancia visitando el Castillo de San Felipe (principal defensa de la Ría de Ferrol) y ver todas las baterías que protegían la Ría (andando o en coche). Al ser zona militar hasta hace muy poco, la Ría de Ferrol está sin edificaciones, aunque el Puerto Exterior ha estropeado el paisaje. Ahora que ya sabéis lo que podéis ver, os animamos a venir a Ferrol, y sumergiros en la fascinante historia de uno de los principales puertos militares españoles del Siglo XVIII y, sí, también podréis bucear, incluso en pecios si queréis.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Visita a Madrid. 23 de noviembre de 2013

Equipo AdARQUA



 
Efectivamente, el pasado 23 de noviembre tuvimos la ocasión de disfrutar de un día muy marinero en Madrid, gracias a nuestros amigos de la Fundación Museo Naval y Navalmil Ediciones.

A lo largo de la jornada tuvimos ocasión de disfrutar de dos exposiciones excelentes: Blas de Lezo. El valor de mediohombre, en el Museo Naval, y  La exploración del Pacífico: 500 años de Historia, en la Casa de América

Con El valor de mediohombre, el Museo Naval recupera la memoria de Blas de Lezo, uno de los marinos más importantes de la historia naval española. Sus hazañas navales, su participación en episodios clave del siglo XVIII, su coraje en combate, sus convicciones inquebrantables, su honestidad en la defensa de los intereses de España y su formación ilustrada, trazan un relato épico de su vida y una biografía que por sí sola retrata un siglo de nuestra historia.

La exposición se adentra por primera vez en la figura del marino y enmarca su trayectoria vital en el contexto de la primera mitad del XVIII, el siglo de oro de la construcción naval española y el de su poderío naval, previo a la decadencia que precipitaría la derrota en la batalla de Trafalgar. La muestra reune 92 piezas procedentes del Patrimonio de la Armada, de distintos museos nacionales, internacionales, de archivos históricos y de colecciones particulares que glosan la vida del marino y permiten contextualizar la época que vivió.

La Exploración del Pacífico, por su parte, conmemora el quinto centenario de la llegada de Vasco Núñez de Balboa al Océano Pacífico y se trata de un proyecto conjunto de la Casa de América y el Museo Naval: un recorrido por la historia marítima de los últimos 500 años desde el primer avistamiento europeo del Pacífico (en 1513), hasta la lucha por las islas de las especies con Portugal; de la primera vuelta al mundo, a la ruptura con los mitos y leyendas sobre el fin del mundo una vez traspasados los océanos; del Lago Español a la llegada española a Australia, pasando por el Galeón de Manila.

La muestra también recorre el Pacífico durante la época de la Ilustración, profundiza en los últimos viajes y exploraciones, y llega hasta la actualidad. Todo gracias a numerosas piezas originales (más de 170), como brújulas, mapas, cuadros, maquetas o cañones.

Dos exposiciones que sin duda recomendamos: piezas muy bien elegidas, una museografía clásica pero con sólidos recursos didácticos y dos temas apasionantes para los amantes del mar y la Historia. 

Una jornada estupenda en la que además tuvimos ocasión de poner cara (por fin) a muchos de nuestros socios y a nuestros amigos de la Fundación y de Navalmil. Cerramos con unas cañas y unas tapas, como debe ser, y brindamos a la salud de todos aquellos que surcaron los mares con los que nosotros soñamos.

Gracias a todos los que hicisteis posible este día compartiéndolo con nosotros. Habrá que repetir ¿no?